Hace ya unos cuantos años, empecé a coser ropa para niñas. En todo este tiempo, he paseado esas faldas y vestidos por unos cuantos mercadillos, he vendido en tiendas, los he regalado, he visto lo bien que le quedaban a las hijas de mis amigas... y ahora, ¡por fin!, puedo ver a mi hija con algo puesto hecho por mi. ¡Y lo guapa que está!

Así que, a ellas dos se lo dedico. Y a todas las madres y abuelas que han cosido tanta ropa para sus hijos y nietos, quizá no tanto por placer como yo, como por necesidad.